lunes, 16 de mayo de 2016

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Cildo Meireles
Conversación con el artista en el marco de los anticipos de la Bienal de Unasur
por Pilar Altilio
El artista brasilero, en su cuarta visita al país invitado por la UNTREF, concedió algunas entrevistas previas a su presentación en una mesa de diálogo en el proyecto muy afianzado de la Bienal de Unasur de 2017. Algunas cuestiones interesantes se relevan en esta crónica.
Es una persona cálida e interesante, que se empeña en ocupar un plano discreto, aunque conoce que tiene un lugar ganado. Innumerables muestras de su producción recorriendo los más importantes centros del arte actual, desde el MOMA a Venecia, de Kassel al MACBA en España, han demostrado que su obra es cada vez más conocida y valorada. Sin embargo me cuenta que no cree que deba ponerse en el estrado a un artista a hablar como si fuera un prócer, en referencia a lo que va a pasar horas después en el Hotel de los Inmigrantes.
Esta característica de su personalidad, tanto como su tono bajo e intimista, me obligan a contarle que muchas veces la historia está tan interpretada por los críticos que escuchar a los protagonistas de primera mano se vuelve imprescindible. Le comento una escena dentro de Fundación Proa donde en presencia de Margarita Paksa sentada en primera fila, se hablaba de su obraComunicacionesde 1968 contando que el audio había sido grabado directamente de debajo de la cama de una pareja que estaba haciendo el amor. Ella intervino enérgicamente comentando que esa situación era técnicamente imposible y narró la escena. El valor de la aclaración y el final de una interpretación. Asiente y me deja seguir preguntando.
Una de las cuestiones es la relación con nuestro país, sobre todo desde aquellos años donde estabamos bajo dictaduras. Reconoce que fueron pocas las situaciones de relacionamiento, sobre todo a nivel de estado, se daba mejor entre artistas como por ejemplo Víctor Grippo o el propio León Ferrari que vivió un tiempo en Brasil. Pero Meireles ya ha reconocido que esa relación un poco distante se está revirtiendo desde hace un tiempo y que tal vez se basa en la cuestión del idioma, porque nosotros venimos de una colonización española con muchas tradiciones importantes que Portugal no posee. Es interesante verificar el núcleo de algunas ideas que rondan entre las producciones actuales y la revalorización de los años 50, 60 y 70 por parte de la crítica actual, algo que según él crece en la medida que el arte europeo tiene mucho ya dicho.
Definido como un artista que prefiere no centrarse en la visualidad y apelar a otros sentidos, cuenta que el arte no se resume a mirar y la prueba de ello es el Concretismo brasilero de los años 50 del cual cree es heredero con disidencias, junto con el minimalismo ejercido desde esta parte del mundo que implica una perversión del movimiento tanto el europeo como americano, según Cildo “este minimalismo carga a las piezas de intenciones”. A partir de esta afirmación le pregunto sobre su relación con el Tropicalismo y sobre todo su objeción entre su obra y la de Helio Oiticica a la que Meireles define como casi antípoda de su trabajo. Se enciende y me cuenta que para él el tropicalismo tuvo más una inserción dentro del arte popular y sobre todo la industria musical, algo muy lejano a las producciones artesanales de los artistas plásticos, que esa relación se funda más en el contexto de producción de algunos artistas que en la propia relación de trabajo que se establecía entre ellos. Su obra gira en torno a más abstracción, a señalar metáforas que refuercen una discusión sobre algo que está dentro de nuestra vida cotidiana. Y prueba de ello son sus versiones sobre el dinero circulante, singular apuesta de cerrar el valor al cero (Zero cruceirooZero dólarpor ejemplo).
Saliendo de esa materialidad, hablamos de la dimensión política de sus obras. Le pregunto sobre aquella pieza nunca repetida Tiradentes: tótem/monumento al preso políticode 1970. Esta performance que incluía pollos vivos atados a un poste que eran rociados para prenderlos fuego hasta calcinarlos fue realizada en un contexto donde la figura de Tiradentes (Joaquín José da Silva Xavier), un libertario brasilero que fue descuartizado por caballos, era manipulada por políticos de derecha para hacerla propia mientras en las calles los jóvenes eran perseguidos y torturados por cosas como tener el pelo largo o recitar un poema. Lo central, me cuenta, era hablar de la vida y de la muerte. Pero la pieza tuvo repercusiones muy sugestivas, quedaron sólo las fotos de registro tomadas por un amigo. La ocasión fue cuando se abría un museo en Belo Horizonte y se hizo afuera del museo, Cildo tenía 22 años, pero esta pieza integró la siempre recordada exposición del MOMA Information de 1970. Y cuando hubo que reponerla siempre trajo dificultades como objeciones por parte de las sociedades protectoras de animales entre otras, de modo que siempre tuvo un recorrido curioso.
Estrella de Diego, Anna Bella Geiger, Joao Fernades y Cildo Meireles
Rechaza lo panfletario, se reconoce influenciado por Borges y Bioy Casares aunque sólo conoció personalmente a Cortázar, algunas de sus piezas magníficas que ocupan espacios enormes, vale que podamos verlas aquí en algún momento. Son piezas para hacer sentir al cuerpo emociones que elaboran pensamientos diversos, algo que muchos artistas de su generación aspiraron a conseguir con su trabajo.
Para concluir una definición que señala cuestiones de las que podemos hacernos cargo: “Brasil ha estado siempre en una posición singular frente a América del Sur porque tenemos históricamente tres barreras muy fuertes: los Andes, la selva y la lengua.” Es hora de abrir esas fronteras.
  • Cildo Meireles
    Tiradentes: tótem/monumento al preso político de 1970.
  • Cildo Meireles
    Tiradentes: tótem/monumento al preso político de 1970.
  • Cildo Meireles
    Marulho

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Conversación con Ticio Escobar
Con el foco puesto en el hombre y la naturaleza
por Pilar Altilio
En la presentación de la Bienal Fundación Medifé Arte y Medioambiente, el teórico paraguayo Ticio Escobar se prestó a este diálogo junto a Ananké Assef y Fernando Farina. Un desayuno tranquilo previo a su presentación pública y aquí va la crónica de ese encuentro y parte de la sustancia de este proyecto de bienal.
Esta iniciativa de una fundación dedicada a la salud tiene varias originalidades, resultado del encuentro de Ticio junto a la artista Assef y al curador Farina, dos personas de gran experiencia que ya han trabajado en común. Delinearon una propuesta que sólo conserva el título de bienal porque será cada dos años, pero su estructura vitaliza el espacio bienal de un modo único. Pueden participar artistas, colectivos y no artistas “que quieran explorar desde su propia mirada” y se interesen por las cuestiones ambientales provenientes de todo el país. La presentación de los seleccionados se hará con público y deberán exponer su proyecto. A continuación el jurado se expedirá, designando la obra ganadora que puede ser emplazada en cualquier lugar del país. La charla comenzó a partir de estas precisiones que, según contaron, fue el resultado de un cruce de ideas que aprecia la descentralización y promueve un debate abierto sobre qué rol puede asumir el arte contemporáneo para mejorar la calidad de vida.
La designación de Ticio Escobar es un acierto pues su base teórica combina muy bien el acervo europeo y norteamericano con las vivencias profundas de un espacio lleno de peculiaridades como son las comunidades de la región de la que es oriundo, con las que trabaja desde hace años. Le planteo unas cuestiones que parecen coincidentes, pues el tema es el medioambiente y para los pueblos originarios no hay división entre hombre y naturaleza. Me comenta que efectivamente en el idioma guaraní hay dos nociones diferentes para nombrar la tierra.YVY que corresponde a la tierra física, cualquier territorio sin habitar y TEKOHA que ya es un territorio habitado, con un sesgo cultural, es decir simbolizado, imaginado. Hablamos de las ideas publicadas por Haroldo de Campos en su libro Brasil Transamericano donde propone sustituir la noción de influencias por la de confluencias y puntos de encuentro, cuestiones que luego serán abordadas por Escobar en su charla, analizando la inclusión del arte indígena dentro del arte contemporáneo.
Le cito a Carlos Drummond de Andrade, poeta brasilero que elaboró los caminos de su poesía como un ordenamiento analógico, ideograma crítico que incluye nueve cuestiones: el individuo, la tierra natal, la familia, los amigos, el choque social, el conocimiento amoroso, la propia poesía, los ejercicios lúdicos y una visión o tentativa de existencia. Nueve cuestiones que derivan en otra nomenclatura más metafórica donde el individuo se transforma en un yo todo retorcido, el choque social en lugar de las convocatorias y la tentativa de existencia en un intento de exploración y de interpretación de estar en el mundo. Particularidades que le señalo me han hecho valorizar su último libro publicado, Imagen e intemperie, donde Ticio plantea una clave de sus argumentos sobre la decadencia de los puros valores de la forma en el arte contemporáneo que se abre a otros campos y permite “desencastrar la circularidad de su propio lenguaje y abrirlo a la intemperie de la historia, de sus vientos oscuros y sus turbios flujos”. Sonríe pues esa argumentación fue el centro de su charla por la tarde.  La cuestión del “arte ilustrado” instalado en un lugar aséptico, no permite incluir la diversidad maravillosa que contiene toda la producción “saludablemente contaminada” que admiten otros sistemas de expresión y sensibilidad de las culturas no centrales.
Escobar promueve con solidez argumentativa que el debate se amplíe y se redefinan conceptos que parecían extinguidos como los de utopía y emancipación. Le pregunto sobre qué base volver sobre estas ideas que han costado tantas vidas en nuestra región y me responde que el escenario y los propósitos han cambiado, que el debate ya está instalado dentro del arte contemporáneo donde desde hace unas décadas nociones “extra muros” como los diagramas, las cartografías, los temas políticos o cuestiones de la cultura más popular han hecho irrupción dentro de la esfera contemporánea produciendo una reactivación positiva y a la vez crítica. Su discurso en defensa de la pertenencia del arte aborigen dentro del arte contemporáneo “no como un camino pero sí como un caso” entra en el mismo plano y afirma que así como han caído ciertas polarizaciones europeas y ya no es posible hablar de un solo sentido del arte, tampoco es posible sostener una sola contemporaneidad sino muchas formas de “ponerse ante el tiempo” como propuso Heidegger.
Conferencia de Ticio Escobar en el Auditorio de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes
El análisis de las producciones actuales de las comunidades que conoce muy bien, dan cuenta de esa necesidad de sustitución simbólica que acontece pues ese TEKOHA ha sido acotado. Muchas aves y felinos están en extinción, la selva paraguaya que dio más de 3000 elementos a la farmacopea occidental está cercada por cultivos, pero la estética y el valor alegórico se mantiene reajustándose, admitiendo contradicciones que condicionan el valor original volviéndolo actual, contemporáneo hasta el cruce de verlos vestidos con plumas teñidas mandando mensajes por celular. Pero vitales y activas, una interacción que puede inducir a descubrir las formas de participación en esta bienal a realizarse el próximo año.

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Jorge Macchi
en Perspectiva
por Pilar Altilio
Curada por Agustín Pérez Rubio, la muestra está organizada en diferentes núcleos temáticos. Gran parte de las obras fueron producidas especialmente por MALBA para la ocasión y se presentan por primera vez en el país, luego de haber sido exhibidas en importantes bienales, ferias y muestras alrededor del mundo.
Casi imposible pasar rápido por sus obras. En el sitio, poniendo el cuerpo y la atención se inicia una especie de análisis reflexivo de ida y vuelta con aquello que está ahí, rodeando nuestras ideas y produciendo un diálogo. Algunas veces es una pauta simple en donde el reconocimiento de un esquema o de un vocabulario nos pone cómodos en seguida, otras es un juego donde la primera capa dice una cosa que en la medida que seguimos ahí comienza a vislumbrarse otra y más.
Artilugios bien pensados por Jorge en su plan de producción que dejan ver algunas vertientes donde el mismo artista reconoce el influjo. Como ejemplo podemos citar las acuarelas, tan bien desarrolladas donde se intuye claramente que Macchi tiene oficio y que algunas de sus paradojas se emparentan con René Magritte y el surrealismo en su base más interesante, cuando te recuerda que aquello que estás viendo no es lo que estás reconociendo sino pura ficción y sistemas de representación. En otros casos, el espacio gana un sentido donde la arquitectura juega a ser esquema de significación. Pasa en los relojes, que producen una tensión constante en donde lo que debe acontecer queda imposibilitado. Y en todos, el título es un señalamiento expreso, una puerta de acceso.
Macchi reconoce en el reportaje, extenso e inspirador para cualquier lector, que uno de sus vuelcos significativos se produce cuando ve por primera vez la obra de Haim Steinbach, en compañía del gran Pablo Suarez en la galería parisina Yvon Lambert. “Lo que veías eran los estantes, con dos, tres cascos y un ventilador. Y pintado en una pared al fondo –eso no me lo voy a olvidar jamás- decía “YO”, así en español” rememora. Esto no tenía mucho sentido para él pero fue sustancial para entender que lo que estaba pasando sucedía en medio, “en el entre”. Y también en la subversión de lo que estamos acostumbrados a entender. Los mapas, las guías de ciudades o los obituarios se vacían para entrar en esa indisciplina del sentido y ganar otras significancias.
Es uno de los artistas argentinos que tiene mejor discurso sobre su obra, quien lo haya escuchado sabe que es agudo observador y puntual para describir su trabajo, accediendo a considerar con humor a sus propias flaquezas y derivas. También es muy interesante lo que puede hacer con mínimos elementos: clavos, lámpara y pared por ejemplo en Fuegos de artificio de 2002. El material más simple, más a mano se transforma en adecuado y da cuenta de su necesidad de hacer obra.
El catálogo libro, muy bien diseñado con un tipo de letra y tamaño amigable para su lectura, da cuenta de sus relaciones con el teatro y con la música. Ha elaborado proyectos en los que trabaja en colaboración interceptando texto, sonido e imagen que salen de observaciones sobre algunos elementos del entorno, cotidianos pero que le sirven para buscar esa analogía paradojal donde a veces las cosas están ahí y otras se producen mientras está en acción sobre la obra.
Otra cualidad distinguible es la eficacia del recurso, que el elemento elegido dé de sí lo mejor que tiene, algo verificable en el ventilador de techo que roza las paredes del ángulo, Fan de 2013. O el sugestivo, curioso y a la vez humorístico Accidente en Roterdam de 1998.
El plano de la agudeza como humorada, aparece sobre todo en algunos videos como Víctima serial de 2000, fotos tomadas de carteles de Buenos Aires que van armando frases donde se deja entrever la palabra de un asesino impiadoso y vengativo. Como un cazador armado con su cámara, busca obsesivamente ese montaje que conduce un mensaje armado como un anónimo de film policial.
Dos estrellas imperdibles entre tanta cosa para decir. Las dos son instalaciones inmersivas donde aquel ida y vuelta del que hablaba al principio se vuelve claro. Still Song de 2005, contrasentido traducible como canción quieta, donde se reconoce una alusión a Lucio Fontana y susbuchi. Y Refacción que puede verse en la Universidad Di Tella, según le cuenta a Pérez Rubio: “son instalaciones que tienen dos tiempos, lo que uno supone que pasó y lo que estás viendo” y agrega “algo así como un accidente-parálisis”. En el primer caso luz y sonido lo han provocado, en el segundo la inundación, el agua ha instigado sus señales sin ser visible.
A no perderla, hay algunas actividades conectadas que lo aconsejan mejor que este texto.

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Horacio Zabala
Develado en una retrospectiva que es una declaración de principios: La pureza está en la mezcla.
Con la curaduría de Rodrigo Alonso, esta exposición presenta una selección de trabajos desde los años 70 hasta obras realizadas especialmente para la ocasión. El catálogo bilingüe realizado en forma conjunta con el Phoenix Art Museum, incluye textos de Alonso y Vanessa Davidson -Curadora en Jefe de Arte Latinoamericano de la mencionada institución norteamericana-, donde se prepara una exhibición del artista para este año.
Hay algunos casos, como en Zabala, en los que tanto se pueden visitar sus muestras como se los puede leer. Son personas donde el sentido de ser artista no se basa en la profundidad de sus composiciones sino en el rol de intelectual latinoamericano señalando el mundo visible a través de sus propios enunciados. Por ello es inevitable transformarse en espectador activo para poder situarse frente a una obra como la que despliega Zabala que produce a su vez, textos críticos sumamente lúcidos y llenos de argumentaciones interesantes.
El valor de su formación de arquitecto tal vez se demuestre en que sus trabajos buscan materializar ideas, ponerlas en un sistema del arte donde la complejidad entre imagen, objeto y palabra producen ramificaciones basadas en una materialidad ascética y delineada sobre la base de una operación que permite tanto percibir lo que está ahí como reflexionar sobre lo que se ve. Por ello escapa de la atribución del sentido único para permitir delinear esa mezcla productiva que se alude en el título. Resignificando la frase del poeta Rafael Sánchez Ferlosio, y argumentando su posición respecto de esos dos opuestos, manifiesta en verdad que “la pureza está en la mezcla de lo real, lo simbólico y lo imaginario tanto como en las relaciones invisibles de la mirada y lo mirado, de lo sentido, lo pensado y lo dicho” declaración que puede leerse en uno de los textos.
Es interesante constatar que en todas sus correspondencias con fórmulas matemáticas o el uso de sistemas de representación como las cartografías o las hipótesis, no aparece el signo de pregunta. Se trata mejor de afirmaciones que, en todo caso ponen en suspenso – entre paréntesis-  algunos puntos para pensar o reflexionar- las comas-, pero nunca como duda sino construidos sólidamente como un edificio autosustentable.
La teórica Vanesa Davidson hace una serie de correspondencias con otros artistas regionales muy pertinentes, en relación al uso de mapas en todas las series que comienzan tempranamente y que han sido definidas por Ana Longoni como cartografías apropiadas o “contra-cartografías”, en el sentido que ponen en tensión la neutralidad y objetividad de un mapa. Dibujado o como ready made intervenido señalan una operación de lógica del poder en un contexto histórico donde la pertenencia a este continente que habitamos estaba claramente percibida.
Del mismo modo, las intervenciones sobre periódicos como “obras de obstrucción visual”, operación que también se hace visible en los mapas donde se imprime un cuadrado o rectángulo que lo ocluye, la idea es jaquear “un extracto de los medios masivos diseñado para navegar el mundo geográfica, financiera y socialmente en un objeto inerte y no funcional” como analiza Davidson en un texto imperdible publicado en el catálogo libro.
Dos artistas imprimen significados a sus obras y lo construyen como productor de sentidos. Por un lado Malevich y su capacidad de producir ese gesto radical del cuadrado negro sobre fondo negro, una alusión que señala lo impenetrable como forma de sentirse en la necesidad de desentrañar esa negrura plana pero llena de sustancia. Por otro lado Duchamp, el gran productor de sentido que influyó enormemente en el arte contemporáneo, con sus ready mades, donde el objeto banal, familiar y reconocible sirve de vehículo para abrir otros significados.
En estas dos influencias, una potenciando la búsqueda de absoluto en una superficie impenetrable, otra utilizando lo profano, trivial, sensible y evidente como punto de contacto con la cotidianeidad compartida, hacen que volvamos al título nuevamente para entender esa mezcla que puede consustanciarse en pureza. Davidson lo relaciona con un concepto del escritor norteamericano Harold Bloom quien sostiene “la angustia de las influencias” como algo inevitable en tanto somos personas que se estructuran en relaciones con las cosas en el tiempo y en el espacio.
Utilizando ciertos tipos de operaciones, contundentes como el fuego que destruye una parte en correspondencia con una obra insustituible de Freud como La interpretación de los sueños o las Ficciones de Borges como latas de aceite perfiladas como las obras completas en un estante de biblioteca, o la impecable caja de Las armas secretas de Julio Cortázar, nos permiten conocer las correspondencias literarias entre su producción y sus lecturas.
Reconciliando las dicotomías, superponiendo sentidos y otorgándole al espectador un rol activo que permite acciones y pensamientos. Como sostiene en uno de sus textos: “Contemplando, leyendo, interpretando, el sujeto viaja, porque la obra de arte es una superficie navegable y, a la vez, un instrumento de navegación”. Una experiencia recomendable para cualquiera de nosotros.

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Eduardo Basualdo
Entre el límite y la frugalidad
por Pilar Altilio
En su segunda muestra individual en Ruth Benzacar Galería de Arte, Eduardo Basualdo presenta este proyecto donde, la arquitectura y el cuerpo humano se confunden. El espacio es elástico, el cuerpo del espectador genera lugar donde antes no lo había. 
Se tiene la impresión de una gran instalación apenas se ingresa a la galería, la visión de conjunto es encontrar ese primer límite que implica la obra Puente levadizo que funciona como una verdadera pared. Pero tiene la particularidad de que se atraviesa invertida como si fuera un muro que no se resigna a su planimetría y muestra su interior. Una cara que ahora se hace visible, en donde aparece esa noción de puntada con hilo negro que funciona como una caligrafía distintiva, pero hecha para esa obra como dispositivo funcional: la de mantener unidos en un ángulo esos planos inclinados. Atravesamos el primer límite no sin mirar hacia todos lados.
Hay varias razones por la que esta muestra se llama de este modo. Una es que éter para la mitología griega era un elemento, más puro y más brillante que el aire. Era también todo aquello que no podía ser explicado mejor sino por lo que no era. También éter es una cita de Pablo Maurette en su obra homónima, que Basualdo transcribe en un papel que está semi cerrado, con lo cual el adentro donde está el texto es parte de un juego de ingenio, algo que para leerlo invita a resolver la cuestión como si fuera revelar un secreto guardado.
También aparece la línea y el dibujo como base de una parte interesante de su trabajo sobre papel que es mucho más íntima. Hay que encontrarlas a la izquierda en el acceso a la planta alta, pero su tamaño está muy acorde con el espacio. Algunas se parecen a ecuaciones matemáticas, ciertos trazos de fórmulas con posiciones bien determinadas. Otras funcionan como citas a la arquitectura proyectista o el diagrama de conexiones de un tablero. Otra es un ejercicio de pulso circular. Pero esa materialidad queda representada por una simple línea de un lápiz o una costura hecha sobre una superficie transparente, que “entra” por un lado y “sale” por el otro.
Esa caligrafía obliga a ver otro señalamiento que remite al caligrama poema que funciona como figura fondo enriquecida a partir de un gesto de cierta pericia manual con la pluma o el lápiz, que transcribe un mensaje descifrable para quien entienda el código.
En la obra Primera nieve, el indicio del título permite acordar un primer acercamiento sobre la base de ver dos materialidades opuestas, la del papel pegado sobre la viga de hierro, que tiembla con apenas un pequeño movimiento cercano, en una viga amurada vertical y firmemente a la pared, con lo que podemos entender cuál de estos dos elementos será más efímero y cuál más permanente.
Es tan ascética la presentación de las obras que algunos visitantes no entienden el modo de usar una pieza que por alguna razón lleva el nombre de Invisible. Aquella pieza de plástico enorme que divide la sala mayor y que puede ser recorrida por dentro, poniendo el cuerpo de varias formas. Sucede que ese trayecto tiene ida y vuelta por la misma entrada, hace que las formas de experimentar estar entre paredes blandas pero opacas, que se abren como un pasadizo cuando ingresamos sean tantas como usuarios se presenten ya que es una experiencia que debe hacerse en solitario, sin guía.
Etéreo como el límite de apenas un cable de dos colores que pende el techo y forma un elipse blanda, que sugiere una cantidad de espacios circundantes que antes no veíamos. Sutiles formas de metaforizar, de permitir ciertos descubrimientos de indicios, de invitar a pasar más tiempo dentro de las salas.
Basualdo hace notables tanto los gestos mínimos de un trazo como una construcción compleja de pared-escultura. Invita a resolver en este recorrido una serie de pasos-instalaciones de obras únicas que se integran ocupando cada una un espacio, pero que forman parte de un gran relato. El de explorar el límite y poetizarlo hasta hacerlo cuasi lenguaje, usando diversos elementos comunes o líneas de dibujo.
Imperdible hasta mediados de junio en Ruth Benzacar.

miércoles, 10 de junio de 2015


Noticias breves
por Pilar Altilio
En los dos primeros paneles, el espacio curado por el colombiano residente en Hong Kong, Inti Guerrero, se pudieron escuchar las conversaciones alrededor de las relaciones entre arte y psicoanálisis, a partir de relevantes invitados.
The Gift
En el primero, los aportes de una potente Dora García, la artista española que bucea las relaciones fronterizas entre hospicio, cura psiquiátrica y terapias posibles, mostró parte de sus indagaciones sobre proyectos de esta naturaleza llevados a cabo en distintos momentos de la historia del siglo XX en Europa, una de las más interesantes fue la del The Hearing Voices Café ubicado en Hamburgo, un bar que recoge experiencias y las imprime en diarios para su difusión.
La siguió la intervención de Tania Rivera, reconocida ensayista brasilera, que hizo su aporte basado en las obras de la legendaria Lygia Clark y sus juegos donde poner el cuerpo y sanar, usando dispositivos como los objetos o las performances fueron pioneros en los años sesenta. Finalmente el reconocido artista mexicano Pedro Reyes quien mostró su instalación denominada Sanatorium, espacio destinado a romper las fronteras entre prácticas artísticas, chamanismo, sanación y new age, destinado a ser una experiencia trascendente para los que participen, realizado en distintos espacios emblemáticos que convoquen como la Documenta Kassel o el Guggenheim de NY.
El cierre estuvo destinado a que el reconocido psicoanalista lacaniano Alejandro Ariel, planteara algunas preguntas de interesante respuesta a los participantes, que en la mayoría de los casos sólo pudieron argumentar su necesidad de continuar indagando sin una respuesta única.
En el segundo panel destinado a indagar la noción de otredad en el coleccionismo, la intervención del colombiano Jaime Ceron se centró en la noción de lo siniestro aplicada al arte en un breve desarrollo de ejemplos que dejaron en claro una posición muy compleja entre el coleccionista que compra una obra hecha con un propósito revolucionario o reivindicativo y la coloca en su living para ser observada por los guardianes de un sistema represivo. Le siguió el curador del Jewish Museum de New York, Mason Klein, quien habló de su trabajo Beauty Is Power a partir de la magnífica colección de Helena Rubinstein, una mujer que acumuló una fortuna incalculable y reunió una colección de notables piezas de distintas culturas prehispánicas, africanas y de otras partes del mundo no occidentalizado, seleccionadas a partir de su apariencia estética en un momento en que dichas piezas circulaban en un mercado libre de restricciones. La intervención del mexicano Ramiro Martínez Estrada, director del Museo Amparo de Puebla introdujo una idea más que pertinente al debate, al afirmar que lo que maravilla e interesa del museo que dirige se dispersa completamente cuando al salir, los descendientes de aquellas etnias que habitan Puebla no son valorados del mismo modo.
 

 
 

 
 

Open Forum en arteBA 2015

http://www.arte-online.net/Notas/Open_Forum_en_arteBA

Open Forum en arteBA
Programa Prime Time 2015
por Pilar Altilio
arteBA edición 2015 promete muchas presencias internacionales y un eje muy claro que abarca miradas y obras que plantean no sólo nexos con pensadores contemporáneos sino historias ligadas a contextos muy variados en producciones de artistas que plantean grandes desafíos para el público no formado.
El concepto de feria de arte, ya notablemente instalado, ha ido mutando a lo largo del tiempo, dando versiones desde lo público y lo privado e incentivando una serie de intercambios posibles en espacios que cada vez más se prestan a debates. Es que desde las ediciones anteriores, se instalan nuevos nombres de artistas que la mayoría de los visitantes desconocen.
Uno de los objetivos de arteBA ha sido -y sigue siendo-, formar públicos. Por ello, siguiendo una línea muy definida, se plantearon una serie de encuentros notables que serán geniales por la calidad de los participantes, con entrada libre al auditorio.
El crítico y curador Inti Guerrero nacido en Colombia, fue designado para la programación de unos encuentros que hacen eje en una relación notable entre arte y psicoanálisis. Se instala desde que Freud fue la musa de los surrealistas hasta las cuestiones que hacen a los escritos de Lacan más actuales. Dicha relación tiene una gran repercusión entre nosotros pues nos ubican como consumidores de terapia desde los años 60. En una programación con españoles, brasileros, colombianos, mexicanos, canadienses y venezolanos, destaca la presencia de la filósofa eslava Renata Salecl cuyo discurso se centra en las cuestiones que involucran la toma de decisiones, un camino que amplifica las ambigüedades de cualquier resolución y que según ella opina, nos produce angustia.
Como Inti hace notar en el texto curatorial, la interrogación de la mirada, la representación y el deseo son ejes esenciales para la producción de imágenes que han sido incorporados consciente o inconscientemente por artistas, historiadores de arte, críticos y curadores. Así es como podremos asistir a una lectura sobre la otredad pero referida al coleccionismo o considerar la cuestión del arte como posible terapia, como han sugerido algunos artistas brasileros desde los sesenta.

arteBA edición 2015

http://www.arte-online.net/Notas/U-Turns_Las_palabras_y_las_cosas

Algunas impresiones sobre la muestra curada por Jacopo Crivelli Visconti
por Pilar Altilio
Al cierre de la última edición de arteBA se pueden sacar algunas conclusiones sobre el proyecto curado por el italiano residente en Brasil del segmento U-TURN que exploró no sólo el texto de Foucault de referencia sino una serie de confluencias y diálogos muy interesantes.
El peso del texto no sólo se vio evidenciado en este segmento de U-TURN sino en muchos otros stands de la feria en la última edición. La palabra reivindicada en las artes visuales desde los juegos de Mallarmé y la poesía concreta, ha sido soporte de múltiples relatos y, particularmente en América del Sur, tuvo un vínculo directo con las diversas resistencias ejercidas por grupos de artistas que intentaron rebasar los límites impuestos por la censura o por la tiranía del mercado. Ya desde el año pasado, este segmento estuvo atento a las relaciones entre producción textual/ visual, Borges antes y Foucault ahora, son fecundos productores de sentido.
Por una parte creo que el interés internacional que despiertan algunas producciones de los años 70 y 80 en la región sur, tiene que ver con la constancia de nuevos estudios y exploraciones sobre esas décadas que hacen visibles artistas de talla, como encontrar un tesoro y ponerlo a consideración. Por la otra,  hay muy buenos artistas que trabajan en la región que merecen un destaque.
En esta edición tanto el paraguayo Fredi Casco como la chilena Voluspa Jarpa -ambos en la galería parisina Mor Charpentier- utilizaron el archivo para dejar un relato donde las palabras son mínimas referencias de un estado de violencia militar ejercida desde el poder que atravesó nuestra historia. Evidenciar memorias también fue un producto que exploró el peruano Giancarlo Scaglia, que recupera de las ruinas de la prisión de la isla El Frontón - cárcel peruana de máxima seguridad hoy desactivada-, haciendo trasmutar esas balas de fusilamientos masivos, fundidas para dar vida a una escultura que recupera el diagrama de la constelación de Orión inscripta dentro del pedestal encontrado en la isla. La pieza al óleo que preside los restos revela esa luz mortecina de la isla y sin mediar ninguna palabra parece denotar claramente una carga de pesadumbre ominosa.
Los dos galerías que conectan la más contundente evidencia de la resistencia por la palabra de los grupos de finales de los setenta-principios de los ochenta son Henrique Faría y Document Art, con algunas piezas muy poco vistas como las de Graciela Gutiérrez Marx en un despliegue donde no sólo hay fotos de acciones callejeras en plena dictadura sino reconstrucciones familiares y relaciones entre contextos muy distantes. Los montajes fueron aquí un dato más que interesante a la hora de exhibir estas piezas pequeñas, frágiles memorias viajeras, papeles conservados durante muchos años en los estudios de los artistas.
La Galería Jaqueline Martins de Sao Pablo puso en diálogo dos artistas de distintas generaciones. Martha Araujo con su trabajo de los años ochenta sobre el cuerpo dentro de un vestido que le otorga posibilidades de juego y vínculos nuevos tanto para sí como con otros y piezas articuladas que cambian en la manipulación. Mientras las dos piezas de Débora Bolsoni parecen enhebrar una memoria poetizada en la estructura que sostiene libros hechos con piezas de cerámica compradas en su residencia en Buenos Aires tanto como en la tapa de aluminio que se “protege” con el mantel herencia de una manualidad familiar.
La narrativa sobre la propia historia con la instalación propuesta por Carla Zacagnini, nacida aquí pero residente desde pequeña en Sao Pablo, que ensaya un “orden de las cosas” a partir de dibujos y pinturas de su infancia conservada aquí, recuperada a partir de un relato que las despliega instalándolas con un texto que las revincula.
Memorias personales que intentan desactivar las relaciones familiares en las cartas y sobres intervenidos por José Rufino que refieren a su abuelo militar y dueño de un ingenio y sus padres, militantes de izquierda que presentó la Galería Central de Sao Pablo, un artista de 30 años de trayectoria junto a otro de 30 años de edad, Ícaro Lira que explora las ciudades convertidas en ruinas en Brasil, una de ellas escenario de un brutal genocidio por parte de la dictadura militar de la que recupera pequeñas piezas abandonadas en esa desolación junto a otra ciudad que fuera literalmente sepultada por la arena de la que sólo el vestigio de un pedestal caído en la foto expuesta y algunas piezas sueltas.
Como conversamos con Jacopo, este proyecto tiene más de curaduría de un espacio institucional que de una feria de arte. Y si bien es cierto que mucho de este plan no se hace tan visible en profundidad dentro del profuso campo de propuestas que una feria como arteBA ofrece, lo que vale es que forma nuevos públicos, acerca referentes velados y promueve la búsqueda de datos que amplíen los conocimientos de los visitantes. El domingo pasado, sobre todo, se sentía la feria bullir de energías, y eso es parte de la propuesta que ofrece la organización año a año.

miércoles, 8 de abril de 2015

León Ferrari en el Moderno

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08 abril 2015

Nota publicada online

miércoles 17 de diciembre, 2014
León Ferrari
en el Moderno
por Pilar Altilio
Una espléndida donación cedida al MAMBA por su esposa, sus hijos y sus nietos junto a acuerdos de comodato y otros préstamos, permiten recorrer un completo periplo con ese gran abanico de exploración que abrió la obra de León Ferrari. 
Ferrari integra junto a otros artistas argentinos de su generación que indagaron en el texto y el acto de escribir, un grupo que exploró lo que Luis Camnitzer llamatextualización, es decir el uso del texto como una forma especial de recurrencia en las producciones artísticas. En su libro Didáctica de la Liberación, Camnitzer analiza el fenómeno especialmente en esta regiónpues sostieneque“elarte, laeducación, lapoesíay lapolíticaconvergen y lo hacen por motivos enraizados en la propia América Latina”.Algo de esta sustancia tan potente encaja perfectamente en la obra de León. El uso específico de la palabra comparable a un gesto de valor, una reserva, un hecho revolucionario pero también un hecho estético. Un activo usado para dar cuenta de sus propias reflexiones, de su modo de interpretar el mundo que lo rodeó y que le hizo pagar un tiempo con exilio y la desaparición forzada de su hijo. Encontramos esas numerosas ideas que fundan la crítica y forjan obras donde el texto aparece legitimado para la lectura, dibujado tanto como encriptado y sujeto a un código de interpretación que él mismo provee o que usa el código braille.
En 1997 sostiene “Dibujo palabras que cuentan cosas, manuscritos cuyos trazos recuerdan voces (…) Y escribo dibujos para contar pensamientos, imágenes que las palabras no saben contar.” Esa sinestesia de la palabra con la voz, del dibujo con el sonido, lo conducen a otro sistema de obra donde destacan los birimbau, o las esculturas que producen sonidos. Recuerdo la alegría que trasmitía, la de utilizar el cuerpo en todo su potencial en una de sus performances haciendo sonar esas piezas en el sótano del Centro de Experimentación del Teatro Colón. Batiendo los sentidos hasta hacer que los límites no contaran. Sin duda, esa cualidad de Ferrari de seguir el pulso creativo como un sabueso hambriento, manteniendo un gesto lo describe de cuerpo entero.
Siguiendo el material que funciona como catálogo a manera de diario se lee una semblanza: “Un eterno joven, un eterno provocador, un eterno cuestionador de todas las categorías y de todos los posibles mecanismos de poder establecidos. Un eterno irreverente, siempre disconforme y siempre claramente exclamando su posición ante el arte y ante el mundo.”
Es una gran muestra, un recorrido admirable y muy bien montado con unos toques de intimidad tanto como de paredes rojo fuego. En la sutileza de un volumen ligerísimo hecho por delgados hilos de metal, como en las jaulas literales con los desechos de los pájaros ensuciando las perlas indiscutidas de la civilización occidental. En sus delicados trazos de una liviandad magistral como en sus potentes personajes hechos de espuma pintada fluo, va de un espacio casi inmaterial, mántrico de repetición a una elocuencia que estalla de significados. Es un artista de esta periferia, haciendo uso de la porfiada actitud de ir hacia adelante con un proyecto a pura intuición, León era autodidacta y bien que demostró que podía hacerlo solo.
Tal vez esa sea una clave interesante para afectar a cualquier espectador a recorrerla con tranquilidad, pues creo que Ferrari construye un espacio de experimentación del que nunca se apartó y es un sello que pocos artistas nacionales han sabido mantener hasta el último aliento.
 
Actividades recomendadas:
Exposición en movimiento, Músicos interpretan a León Ferrari
sábado 12/1/ 2015 jazz,
sábado 19/1/ 2015 rock
sábado 26/1/ 2015 electrónica y experimental.
Cuadros escritos/ Taller abierto
miércoles de enero 17 hs


    Malba abril-mayo-junio2015

    http://www.arte-online.net/Notas/Experiencia_infinita_y_VI_Sesion_en_el_Parlamento


    lunes 6 de abril, 2015
    Experiencia infinita y VI Sesión en el Parlamento:
    materializando acciones para interactuar con el cuerpo en el Museo.
    por Pilar Altilio
    Las obras que abren el año de exposiciones en el Malba, bajo la dirección de Pérez Rubio, dan cuenta de situaciones donde el visitante deja la pasividad de lo visual para jugar con entornos donde su cuerpo es interpelado de distintos modos.
    Este parece ser el tiempo en que Buenos Aires se abre, con más evidencia que otros años, a la experiencia del cuerpo dentro del museo. Podemos ver no sólo la ya inaugurada en el MAMBA de Laura Lima, estas dos del Malba, la colectiva Experiencia Infinita curada por Pérez Rubio y VI Sesión en el Parlamento con curaduría de Laeticia Mello, y a partir de finales de abril hasta junio, la Primera Bienal de Performance que trae nombres consagrados a la escena local por primera vez.
    Reflexionar sobre los modos de vida y de aproximación al arte y al museo como sostiene el curador de Experiencia Infinita, no había sido un programa tan explícito hasta ahora. En un rápido recorrido, a la experimentación de los sesenta le sigue una noche sombría del cuerpo oculto en los setenta que explota en la desinhibición total de los primeros ochenta para reaparecer nuevamente en los primeros años de la gran crisis del 2000, cuando poner el cuerpo implicaba también una forma concreta de hacer visible una reserva que quedaba disponible para habitar los lugares donde se multiplicaban los exilios.
    Osías Yanov
    Osías Yanov
    Implicar de modos muy diversos la inclusión del cuerpo del espectador, convertido en partícipe de una experiencia que se materializa del mismo modo que la vida misma. A este grupo de artistas notables, algunos nunca habían exhibido en la ciudad, los han convocado para que el tiempo expositivo y el tiempo de trabajo, tanto como el tiempo de recepción, no esté disociado sino todo junto. La visita a la muestra convoca desde tomar las decisiones correctas a fin de atravesar una puerta humana, a responder la interpelación por la hora y ser inscripto en una especie de registro vivo donde el nombre del que responde forma parte de la sumatoria de datos o a ser perceptible en una gran pantalla mediante la descripción de otro que observa la escena, en una serie de rasgos breves captados por un escriba apenas evidente.
    Allora y Calzadilla
    Situaciones construidas como las de Allora y Calzadilla donde “los movimientos incluidos en la coreografía han sido tomados de protestas políticas, marchas militares y formaciones escénicas, en una reflexión sobre los diversos gestos que creamos al unísono”, donde las personas juegan un rato y los niños se divierten. Coreografías cargadas de operaciones gestuales en la obra de Osías Yanov en el Espacio contemporáneo que, usando otras locaciones del museo, hacen que los cuerpos se construyan de una materialidad distinta -apenas recortada en partes que están expuestas-, transformados en maniquíes móviles sin identidad jugando con una escultura de líneas rectas que se sostiene cuando estas acciones no se llevan a cabo. Indica la curadora Mello que estas coreografías son “tomadas de la maquinaria cultural argentina que pone en juego los límites de lo sexuado como postura evidente”.
    El tiempo de descanso y el despliegue de las herramientas de dos trabajadores que pintan la pared de la enorme sala del Malba, transformando el espacio del museo en otro inusual, raro y ajeno, de previa siempre invisibilizada, en la obra de Elmgreen & Dragset. La voz que emerge de una cuidadora de sala en la colección permanente, cantando a capela una breve estrofa, obra de Tino Sehgal, con evidente economía estética “el artista trabaja únicamente con la voz humana, el lenguaje oral y el movimiento para crear encuentros” sutiles y efímeros.
    Diego Bianchi
    Diego Bianchi
     
    Pero quiero dedicarme especialmente a la instalación de Diego Bianchi "Suspensión de la incredulidad" donde el sentido estético de los agrupamientos de piezas adosadas hace olvidar su condición de encontrados y de “ínfima importancia”. Cada una de las situaciones remiten a un cuerpo que utiliza todas sus partes, incluido su pene, en sostener la conexión precisa pero misteriosa con los puntos humanos de un entramado de hilos que, mediante un movimiento definido como quieto por su autor, “acciona un dispositivo extremadamente volátil en ese universo de objetos casi mudos que funcionan como un alfabeto fragmentado, cada uno es en sí mismo un sistema de armonía precaria e inestable”. Sistema que otorga una dimensión humana tan sustancial para el que se inscribe como espectador silencioso, que aleja a esta pieza de todas las demás, incluida aquella de Judi Werthein donde un narrador nos cuenta en tiempo real, una serie de obras narradas a su vez por otros actores no presentes.
    • Osías Yanov
      VI Sesión en el Parlamento
    • Osías Yanov
      VI Sesión en el Parlamento
    • Tino Sehgal
    • Judi Werthein
    • Elmgreen & Dragset
    • Dora García
    • Pierre Huyghe
    • Osías Yanov
    • Osías Yanov
    • Tino Sehgal
    • Judi Werthein
    • Elmgreen & Dragset
    • Dora García
    • Pierre Huyghe